La Trufa en La Cocina

Uno de los productos más preciosos que nos brinda la tierra. Una declaración más verdadera cuando se trata de trufas, el hongo con características únicas amadas por su fragancia desde la antigüedad por los sumerios y los romanos.

Es un hongo subterráneo que pasa toda su vida bajo tierra. Su forma es globular e irregular y existen diferentes variedades, de las cuales la más preciosa es la trufa blanca, seguida de la preciada trufa negra. En Italia, la trufa más exquisita, y también la más famosa, es la trufa blanca (Tuber Magnatum Pico), que tiene un aroma intenso y abrumador, ¡compuesto de hasta 120 moléculas volátiles! Por lo tanto, es un perfume extremadamente complejo, que necesita delicadeza y cuidado para dar lo mejor de sí mismo en la mesa.


La Trufa Blanca siempre se come cruda, no se cocina y se sirve en tiras, cortada con el cortador de trufas, una herramienta de cuchilla muy afilada. Las láminas deben ser muy delgadas para liberar mejor los aromas, especialmente si se trata de un plato caliente. Dada la intensidad de su aroma, puede usarse tanto en platos calientes como en platos fríos, y 10 gramos son suficientes para dar sabor a todo un plato.


La Trufa Negra se usa principalmente para condimentar salsas, o para platos calientes, además, no solo se sirve en tiras, sino que también se ralla, pica o machaca con un mortero dependiendo de los usos.
 El color oscuro típico lo alcanza cuando se completa la maduración, con un aroma envolvente y un sabor intenso que se destaca entre los sabores de los platos que enriquece.


Para probar la Trufa Blanca en su mejor momento, sírvala en platos con un sabor bastante neutral, para que salga toda la fragancia. Con la trufa blanca es apropiado decir: ¡la simplicidad gana!


La Trufa Negra también deja espacio para combinaciones más intensas como asados, sopas de legumbres o cereales.


Que la Trufa Blanca es una excelencia utilizada en la cocina no es ningún secreto para nadie. Su mejor resultado es en platos calientes que mejoran su aroma, es tradicional usarlos especialmente para risotto, tagliatelle, queso, pero también para condimentar ensaladas y carne cruda.


¡La Trufa Blanca también combina muy bien con pescados, como vieiras o gambas, pero también con carnes blancas y delicadas como corvina y besugo!


La Trufa Negra se usa en rodajas para decorar los primeros platos como tagliatelle o risotto, segundos platos de carne o guarniciones, agregando una llovizna de aceite de oliva virgen extra. Su sabor es excelente en caliente, pero nunca debe cocinarse porque perdería sus propiedades. Debe calentarse al máximo durante 2 o 3 minutos para que no pierda su aroma o fragancia. La trufa negra es perfecta para combinar con platos calientes de bacalao o pescado graso como el salmón, la trucha o el pez espada.


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